viernes, mayo 23

¡A la mierda!

Eurovisión se celebra en Belgrado... Belgrado, en serbio Beograb, Ciudad Blanca (?), capital de la República de Serbia...

República de Serbia, ummm... ¿de qué me suena ésto? A casi nada, porque el mapa de Europa que yo en algún momento estudié ha desaparecido por completo. Y, además existe algo llamado olvido. Pero, después de amenazar a mis dos neuronas con la posibilidad de trepanar mi tonta cabeza y así exterminarlas a ellas de paso... exterminarlas... empiezan a emitir débiles calambres. Y de pronto recuerdo la cara de un tipo con el pelo blanco y cara de loco que según creo era psiquiatra (sic) y poeta (doble sic) ... No hay forma, recurro a la red.

¡Eureka! Aquí lo veo todo. Tiempo y olvido, letal fórmula para olvidar palabras y expresiones tan feas como guerra, genocidio, violaciones masivas, limpieza étnica, Bosnia, Herzegovina, Serbia, Montenegro, Croacia, Sarajevo, Srebrenica...

Porque los dolores se olvidan y el estupor y el asco y hasta la vergüenza. Pero yo pienso que cerca de las cincuenta mil mujeres ¡y niñas!, repito 50.000, que sufrieron abusos sexuales y violaciones en masa durante el asedio de Sarajevo, en Bosnia Oriental, cerca de Foca y Grbavica no se habrán olvidado de aquéllo. Seguro que no. Y seguro que puede que hasta sientan vergüenza. Asco, seguro.

Tampoco se olvida la limpieza étnica, sobre todo si ha pasado sobre tí, que por lo que he visto fue un fenómeno común durante la guerra, fíjate qué cosas, no sólo te matan sino que te limpian, qué apañados, te intimidan, te expulsan forzosamente o te asesinan sin más a tus parientes, que algunos llaman etnia, destruyen tu pueblo y el vecino, tus cementerios...

Vaya plan: te violan veinte tíos que quiere una especie de raza pura, ¿para qué te violan entonces? ¿Les mando al chiquillo cuando nazca para que lo limpie étnicamente? Matan a mi gente, me echan fuera de mi tierra, levantan a mis muertos... joder, cualquiera diría que estamos en Europa.

Y ya veo la cara de este tipo peludo, el poeta de la limpieza étnica Radovan Karadzic se llama el tipo. Aparece su cara en la red pero nadie lo encuentra en su país. Qué bien esconden algunos países algunas cosas. También me aparece otro perdido, no confundir con desaparecido, que de éstos hay miles y no tienen cara nada más que para su familia, si queda algo de ella, Ratko Mladic, pero que conste que éste es militar, al menos lo parece por su uniforme y total los militares ¿no se dedican a matar?, pues de puta madre, porque dicen que fue el responsable de la masacre de Srbenica, hay que joderse, encima que uno hace bien su trabajo va y te persigue un Tribunal Internacional al que le han puesto de nombre de la ex Yugoslavia, pero qué porras Yugoslavia, si aquí lo que queremos es una Gran Serbia, no se enteran, no se enteran...

Y también aparece una mujer en la red; Carla del Ponte, me gusta su nombre, no empezamos mal, me gusta su profesión, seguimos bien, pero ¡ojo! leo: Del Ponte deja La Haya dolida por no atrapar a Karadzic. Karadzic el psiquiatra escondido. ¿Tan grande es Serbia? Ah, es que es la Gran Serbia, lo había olvidado.

Ahora caigo, el país escondite es donde se celebra Eurovisión y se presenta un ¡BOSNIO!, como diría Janice, la novia de Chandler, el de Friends, ¡oh, dios mío! Joé, qué valor el de este tipo. Y se me ocurre una cosa, porque para qué vamos a engañarnos, lo que llamamos Comunidad Internacional acude cuando apenas nada tiene remedio, sólo para construir los puentes, que vaya manía con volarlos todos, o como ocurrirá en Birmania, cuando ya sólo quedará enterrar a los muertos y cagarse en los cabrones de la Junta Militar, pero eso sólo entre dientes, no vaya a ser que los echen, si logran entrar, que digo yo que ya puestos, podían enterrarlos a ellos también, entre los suyos, entre los suyos muertos, pero ésto es otra historia.

A lo que yo voy, que no sirve para nada, pero con ello alomejor le rechina a algún serbio los dientes es que ya que hay un bosnio, y ya que nos hemos tragado sin pestañear el genocidio, las violaciones, la limpieza étnica y demás, es que sería todo un puntazo decir desde Torrespaña: Guayominí du puá, Bosnia, y luego gritar ¡A la mierda serbios del demonio!.

Y luego pienso que alomejor en el tupé Chiquilicuatre & Co llevan un chaleco antibalas y después de que se oiga lo de Torrespaña quizás les dé tiempo a ponérselo y correr hasta la embajada.

Pobres neuronas las mías que sólo piensan en gestos estúpidos. Pero peazzo de gesto que sería, ¡joder!

Y qué magnífica expresión la de Fernando Fernán Gómez, que no digo yo que no le temblaran los dedos, sobre todo teniendo en cuenta la edad que tenía cuando el incidente, pero qué firme la voz para mandar a aquel impresentable ¡A la mierda!

Y me emociono al recordarlo... ¡a la mierda!, ¡a la mierda las patrias!, ¡a la mierda los laboratorios farmacéuticos!, ¡a la mierda los biempensantes!, ¡a la mierda los que juzgan sin ser jueces!, ¡a la mierda los integristas religiosos del color que sean!, ¡a la mierda algunos jueces!, ¡a la mierda el fondo monetario internacional!, ¡a la mierda los paraisos fiscales!, ¡a la mierda los paraisos penales!, ¡a la mierda las constructoras!, ¡a la mierda los especuladores!, ¡a la mierda los partidos políticos!, ¡a la mierda algunos legisladores!, ¡a la mierda algunos padres!, ¡a la mierda los ortodoxos!, ¡a la mierda el G8!, ¡a la mierda ETA!, ¡a la mierda las empresas madereras!, ¡a la mierda Rusia y Grecia que apoyaron a Serbia!, ¡a la mierda los vendedores de armas!, ¡a la mierda el culto al dinero!, ¡a la mierda los que callan y bajan los ojos al olor del dinero!, ¡a la mierda Suiza y las islas de Jersey!, ¡a la mierda los ricocutres que se ríen con las bolsas de la basura llenas de dinero!, ¡a la mierda los que denostan la cultura porque no da dinero!, ¡a la mierda el dinero!, ¡a la mierda los bancos!, ¡a la mierda el capitalismo!, ¡a la mierda Adam Smith!, ¡a la mierda la Escuela de Chicago!, ¡a la mierda el primer mundo!, ¡a la mierda el trabajo precario!, ¡a la mierda todas las bombas, de racimo o de unidad!, ¡a la mierda los que se enriquecen con la salud de los otros!, ¡a la mierda los intermediarios en el mercado!, ¡a la mierda las plusvalías!, ¡a la mierda los que legislan como delito la inmigración!, ¡a la mierda los fascistas!, ¡a la mierda los machistas!, ¡a la mierda los homófobos!, ¡a la mierda los que no aceptan la diferencia!, ¡a la mierda!, ¡a la mierda!, ¡a la mierda todos, joder!



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Podéis seguir la lista, si queréis.

miércoles, mayo 21

¿Por qué me río?


Niñas con leña para hacer la comida en la escuela. Huehuetenango, Guatemala.
La foto es de Prófuga.


Hoy no he tenido que ir a trabajar y ante la perspectiva de una fiesta pro Rodolfo Chiquilicuatre que una amiga mía pretende celebrar el sábado, me he dispuesto con un café delante del ordenador, para que YouTube me enseñara la canción y todo lo que rodea al tal Rodolfo.

Hace tres semanas tuve un "ataque" de lumbago que ayer parecía haber desaparecido tras la ingesta de un par de cajas de pastillas felizmente "adormederas". ¿A qué viene esto? Muy simple. Yo sólo conocía del tal Rodolfo lo típico "... uno, el regeton, dos el cruzaito...", pero al ver todas las entrevistas, bailes, letras y demás, literalmente me he partido.

Riéndome a carcajada limpia iba a comentarle algo a mi compañera accidental de piso; mi madre, cuando se me ha roto... la espalda. Tal cual. Se me ha roto la espalda al reirme. Tumbada en la cama aún seguía riéndome. Recuperé la risa. Más me reía cuando me imaginaba contándoselo al médico.


Pero, tras revisar el correo, se me rompió otra cosa. Y perdí las palabras y la sonrisa.

miércoles, mayo 14

if you forget my name you will go astray


i'm a path of cinders
burning under your feet
you're the one who walks me
i'm your one way street

Björk & Sigurjon Birgir Sigurdsson


lunes, mayo 12

Some Like it Hot


Necesaria e inevitablemente dedicado a Mel Alcohólica.


domingo, mayo 11

Tiene mandanga

Estaba mirando los mapas robados y recuperados de la Biblioteca Nacional cuando me dí cuenta de su logo.

Cosmographia de Claudio Ptolomeo, 1482



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Mandanga.- 2. f. pl. Tonterías, cuentos, pejigueras. DRAE
Tontería.- 1. f. Cualidad de tonto. 2. f. Dicho o hecho tonto. 3. f. Dicho o hecho sin importancia. 4. f. Cosa de poca entidad o importancia. DRAE

Cada loca con su tema

Plan general para el alumbrado marítimo, 1858
Biblioteca Nacional de España


Una ayuda por si decidimos ir en barco, que nunca se sabe.


sábado, mayo 10

Esos locos bajitos



A menudo los hijos
se nos parecen
y así nos dan la primera satisfacción,
esos que se menean con nuestros gestos
echando mano a cuanto cae a su alrededor.

Esos locos bajitos
que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario
ni a las costumbres
y a los que por su bien
(dicen) que hay que domesticar.

Niño, deja ya de joder con la pelota,
niño, que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses
y nuetro idioma,
con nuestros rencores
y nuestro porvenir,
por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio
y sin vocación,
les vamos transmitiendo
nuestras frustaciones
con la leche templada
y en cada canción.

Niño, deja ya de joder con la pelota,
niño, que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Ni nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos,
que se equivoquen,
que crezcan y que un día,
nos digan adiós.

J.M. Serrat

Para Luna Carmesí, con mucho cariño.


jueves, mayo 8

Granada

en mi corazón

Primavera

en mi pueblo


miércoles, mayo 7

La verdad del arte siempre será un puñetazo en la boca del cortesano satisfecho

Creo que en más de una ocasión he mostrado mi admiración por Elfriede Jelinek; de lectura difícil y puñetazos en la razón.

Esta noche, leyendo el periódico de noticias ya pasadas me he encontrado gratamente con una noticia relacionada con ella. Me picó la curiosidad y busqué entre las cosas que tengo sobre y de ella, y ahora no me resisto a reproducir un artículo de Nuria Amat escrito en el año en el que a Jelinek le dieron el Nobel.

Al estilo Jelinek les digo, disfrútenlo o quémenlo, lo mismo da.

La marginación de la escritora

Nuria Amat 25/12/2004

Me horroriza la idea de que pudiera tener éxito en la vida", palabras memorables de Robert Walser, autor de la novela El Instituto Benjamenta que la ganadora del Premio Nobel de Literatura (2004), Elfriede Jelinek, considera como su obra literaria preferida. La escritora austriaca ha querido justificar su no asistencia a la entrega del Premio de la Academia Sueca con palabras parecidas a las de su maestro cuando dicen "que el peor lugar para un artista es la fama y que la marginación es el lugar del escritor" y, no contenta con esta declaración, la Jelinek coloca como título a su discurso televisado de entrega algo tan significativo como In abseit (al margen, en mi ausencia, fuera de juego, al lado de la vida).

Escribe cosas que incomodan a muchos, empezando por los editores y terminando por sus propios colegas

A Elfriede Jelinek no le perdonan especialmente que sea mujer-novelista defensora a ultranza de la importancia del lenguaje

El escritor suizo Robert Walser, maestro absoluto de Franz Kafka, al igual que el padre de la autora recién galardonada, terminó sus días encerrado en un manicomio pero, por mucho que murmuren los detractores de la escritura escrita por mujer, no es la locura la causa de esta prevención furibunda contra el éxito sino el más puro sentido común. Ahora, cuando está a la orden del día utilizar la literatura para triunfar socialmente en la vida, esta actitud de desapego hacia regalías mundanas es calificada de postura excéntrica o insensata. Para Jelinek, que ha disfrutado de los más prestigiosos premios literarios de la literatura alemana, como para el gran Walser, que no obtuvo jamás ningún galardón ni reconocimiento por su obra, el rechazo visceral al éxito social y literario podrá parecer un ejercicio de falsa modestia, una forma de curarse en salud, palabrería, resentimiento o envidia como no dejan de argumentar algunos rencorosos. ¿En este mundo de "escritores-estrella" qué hombre cabal se negaría a colaborar en el triunfo inmediato de sus libros? Hay que estar loco o ser idiota como para insistir en querer ser considerado como un verdadero artista pues, ciertamente, el ruido y el clamor tratan de apartar al artista de la palabra del espacio de silencio o encierro creativo que le resulta inherente para la realización de su obra. Una visión interesada de los mercaderes de la cultura consiste en burlarse del escritor en tanto que creador de lenguaje, lo que les permite abrir la puerta a todo el que quiera escribir y publicar uno o mil libros. Todos somos escritores. Mas lo cierto sigue siendo que fuera del manicomio, de la biblioteca o de la marginación el lenguaje literario no existe. Se resiste a salir. Se reblandece y banaliza. Acaso la única ventaja (por llamarlo así) que algunas contadas escritoras tienen sobre determinados escritores consista en haber sabido aprovecharse de la minusvalía en la que suelen arrinconarlas los mercachifles de la literatura. Desde esta escritura a la contra han tratado de decir las cosas como nadie las había dicho antes, por incomprensibles y demenciales que a simple vista puedan parecer algunos de sus libros. La verdad del arte siempre será un puñetazo en la boca del cortesano satisfecho.

Se llega a reprochar a Jelinek que sea dueña de un lenguaje hermético, críptico, ininteligible, personal que la hace no merecedora del Nobel, olvidando ex profeso que también escribieron con esta dificultad aparente los más importantes de sus predecesores en el galardón honorífico, como Samuel Beckett, Claude Simon o William Faulkner, considerados por ello a la medida de un genio.

Parece mentira que en un medio artístico como es el literario en el que, a diferencia de otros, la mujer ha conseguido desde siglos atrás igual importancia creadora que sus colegas varones (Teresa de Jesús/Miguel de Cervantes, Emily Dickinson/William Shakespeare, Virginia Wolf/Jorge Luis Borges...), y pese a los cánones con los que tantos maestros de la crítica nos aburren, todavía sea un hecho habitual que las escritoras de mayor peso artístico, voz y calidad literarias, sean relegadas a la invisibilidad o al vituperio.

nan su independencia, misantropía, feminismo, fobia social, terrorismo político, sentido de la libertad, de la justicia social y, especialmente, que sea mujer-novelista defensora a ultranza de la importancia del lenguaje. Aquella antigua idea de que el lenguaje siempre será el mejor argumento de la obra, ¿recuerdan? Jelinek, de quien son sobradamente conocidas sus posturas radicales en defensa de los derechos humanos, es atacada por escritores de la derecha y también por algunos de la llamada izquierda que enjuician con sorna los "devaneos" controvertidos e imprudentes de la escritora austriaca cuando dice: "Un escritor nunca debe comprometerse con los poderosos, con los gobernantes. Debe criticarles, ése es su deber". Y también que: "Forcejea con las palabras hasta sacarles un nuevo sentido y desvelar al mismo tiempo el carácter ideológico que transportan, su falsa conciencia". Insiste en la dificultad del escritor para ordenar su lenguaje, por otra parte, tan malgastado por la sociedad mediática e hipócrita. Y para quienes creen que en literatura escribir frases significa lo mismo que plantar coles en la huerta, la "obscena" ganadora de este año manifiesta su protesta más profunda por la desaparición del lenguaje en la literatura, ya que la novela y la poesía se han convertido en algo funcional, útil para mercadear con cosas.

Y precisamente porque el lenguaje de la escritora escapa de los que se espera que debe escribir una mujer (historias sensibleras al estilo de la ama rosa contemporánea), Jelinek es calificada de "mujer madura, fea, homófoba, antipatriota, pornógrafa, sucia, excéntrica, demente, frívola o demasiado hermosa". Vicios, en suma, que no solamente le impiden ser una buena escritora a la altura de los célebres también premiados sin que, además, la hacen merecedora de una vida de escritora fantasma.

linek, desisten de utilizar la palabra como oferta de trabajo han hecho de su reducto invisible su reino de escritura desde donde escriben cosas que incomodan a muchos, empezando por los editores y terminando por sus propios colegas. Escriben a su aire porque nadie las lee, salvo algunos lectores privilegiados que todavía asoman en el bosque impreso de la vida. Escriben contra la política, el poder, el lenguaje, la familia y tantos otros aspectos críticos de este mundo. Escriben como en definitiva han ido escribiendo los clásicos de la historia de la literatura: rompiendo moldes, produciendo textos que, para goce y disfrute del lector, necesitarán mucho más que una lectura. Vean, por ejemplo, este fragmento:

"Todo es normal. La gente aplaude, salpicándolo todo más y más de espuma. Pero nadie se levanta horrorizado de su asiento. Es demasiado tarde. Este Estado sigue más laborioso que nunca; no me extraña que no me dejen participar en sus planes de gobierno. Una vez me encargaron que cumpliera con una tarea, para convertirme en un criado, como muerto. Los muertos no se mueven, piensa el Estado... Todos llevamos fecha de salida. La vida es una carrera hacia abajo. Siempre hacia abajo. A veces, entre tanto muerto, me pregunto: ¿quién sigue vivo? No importa".

Autores reconocidos, cuando se ponen a hablar seriamente de literatura, se citan entre ellos, no sea que sus esposas les regañen o su hombría sea puesta en entredicho. Los medios de comunicación ensalzan sus productos políticos o comerciales y, cómo no, a los escritores de su cuadra particular. Los críticos, más perspicaces, temen colocar a una novelista a la altura que su calidad literaria merece, cosa que perjudicaría la misoginia que debe cultivar todo escritor que se precie. Elfriede Jelinek, al igual que Carmen Laforet y otras autoras valiosas que casi nadie recuerda, pertenece al tipo de escritoras que resucitan al morir pero sin exagerar demasiado en el levantamiento del cadáver no fueran a entorpecer las ventas promocionales de los todavía presentes. Pocos se dan cuenta de que la invisibilidad de la escritora, su no saber vivir sin escribir, ha sido la mejor invitación para seguir haciendo buena literatura. Peor para aquellos que todavía insisten en seguir ignorándolo.


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El subrayado es mío.

lunes, mayo 5

Yo también ( y II )

tengo boca
Dedicado a MsBg que es la más valiente de todas

Yo también

me expongo publicamente


martes, abril 29

Paradoja vital

Me paso el día entre números, yo que siempre he amado las letras...


La vida mía es una paradoja constante.







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Quizás deba ir acostumbrándome.



domingo, abril 27

To-ito te lo perdono

Dormir con las ventanas cerradas y las persianas bajadas, que alces la voz cuando te indignas, que me preguntes (reiteradamente) todos los detalles del proceso de fabricación de las aceitunas (que desconozco), que no te gusten mis fotos, que no me saques en las tuyas, que te rías de la crianza que le dí a negrita, tantas, tantas y tan tantas cosas importantes te perdono que pierdo la cuenta, pero que te metas con isabel coixet, querida mía, eso, eso no te lo perdonaré nunca.




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Ah, y no se me olvida que también te metes con Javier Marías, y eso tampoco te lo perdono, ea.



sábado, abril 26

Cuento de amor

Un cuento que huele a moras...


sábado, abril 19

¡Anda que no!

Carmen Chacón en Afganistán

Miserables y retorcidos aquellos que aún dudan de las capacidades de las mujeres sólo por el hecho de serlo.


No es país para limpios


Llovía. Llueve.
Yo era la única que estaba esperando a que la máquina terminara de lavar el coche. Los que pasaban camino de la entrada del centro comercial miraban. Tontos. No sabían que la noche antes había cenado con Tippi Hedren y se había traído todos los pájaros. Aún así, mereció la pena. Qué belleza.


Tippi Hedren


lunes, abril 14

Satisfacciones

La primera mirada por la ventana al despertarse,
el viejo libro vuelto a encontrar,
rostros entusiasmados,
nieve,
el cambio de las estaciones,
el perro,
la dialéctica,
ducharse,
nadar,
música antigua,
zapatos cómodos,
comprender,
música nueva,
escribir,
plantar,
viajar,
cantar,
ser amable.

Bertold Brecht, Satisfacciones


y continúo

deporte y sudor
recibir llamadas inesperadas
verte
ver a L.
recordar
pasear por la playa en invierno
y tomar el sol en verano
las flores de mis orquídeas
y de mis violetas
volver a Granada
y quedarme unos días
el vino tinto
salir de noche
ir al cine
mirar
mirar atrás
saber dónde estoy
aprobar, siempre
conducir deprisa
libros nuevos
leer
calor
siesta
música en directo
noches de verano
aprender...



domingo, abril 13

Durum semolina

A mí me parece que es triste pensar eternamente en un puñado de espaguetis que no se van a hervir nunca.

Ahora me arrepiento un poco de no haberle dicho a aquella chica lo que quería saber. Total, el tipo no era nada del otro mundo. Un tipo superficial, sin ningún contenido, que se creía un artista. Un sujeto con mucha labia del que casi nadie se fiaba. Y quizás ella necesitaba el dinero. Además, el dinero que te han prestado, sea como sea, tienes que devolverlo.

¿Qué habrá sido de ella? A veces pienso en ello. Por lo general, mientras como espaguetis. ¿Desapareció, realmente, después de colgar, absorbida por las sombras de las cuatro y media de la tarde? ¿Tuve yo, en ese caso, parte de la culpa? Pero quiero que me comprendas. En aquella época, yo no quería mantener ninguna relación con nadie. Justamente por eso iba haciendo yo solo espaguetis un día tras otro. En aquella enorme olla donde habría cabido un perro pastor alemán.


Durum semolina.

Un trigo dorado que crece en los campos de Italia.
Los italianos se habrían quedado estupefactos si hubieran sabido que lo que exportaban en 1971 no era más que soledad.


El año de los espaguetis, Sauce ciego, mujer dormida, 2008, Haruki Murakami


jueves, abril 10

Lola y la ameba

Recojo el cadáver de abismos de lo ínfimo:

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Sólo habían transcurrido dos días desde aquella victoriosa copa de cava. Tiempo suficiente para que las burbujas se hubieran disipado, y se encontrara de nuevo en el punto de partida de aquella carrera de locos. Locos. Todos locos. Esa aún hoy era la expresión que mejor recordaba de la reunión. Tenemos que volverlos a todos locos. También recordaba la mueca de J. cuando lo dijo. Hay cosas que nunca se olvidan.

Sí, hay cosas que nunca se olvidan.

Puso su copa vacía boca abajo mientras se levantaba. Nunca aceptaba las invitaciones de Bárbara.

- De acuerdo, es lo único que dijo.

Mientras arrancaba el coche llamó a Diego. Nombre y hombre clave. Mientras lo hacía, sonrió pensando en quién sería el responsable de asignar los nombres clave. En el cine éstos son siempre más contundentes y extravagantes. Quién fuera Dra. No, no habría 007 que pudiera con ella, entonces.

Hubo de llamar por segunda vez; nunca dejaba mensajes en contestadores ni bebía en compañía de según quien. Cuando al final puedo hablar con Diego en persona, le dijo que ya estaba al tanto de todo y que necesitaba verlo antes de dos horas. Un encuentro breve, le dijo. Un detalle. Necesitaba un detalle y no le gustaba hablar por teléfono.

Sólo faltaban diez minutos para que hubieran transcurrido los ciento veinte del plazo dado y allí estaba su judas particular. Con algunas canas de más, pero en lo demás igual que siempre: sonrisa de ortodoncia y movimientos seguros; como de broker exitoso.

De frente. Supo jugar con la historia de la ameba para poder verlo de frente. Ambos trabajaban para el Estado, pero desde aquel triste episodio de la facultad no lo había vuelto a ver. Ahora podría incluso abofetearlo o tirarle la copa encima.

- ¿Cómo estás?, dijo él, sentándose.
- Muy bien, le contestó. Seré breve, necesito saber sólo una cosa.

Llegó la camarera. Cabeza rapada y toda de negro. Ya volverán las pajaritas, pensó y sonrió.

Diego, que no la esperaba tan guapa y tan sonriente, le preguntó qué quería tomar.

- Elige tú.

Tras probar ella el vino y asentir con la cabeza, las dos copas estuvieron llenas.

-Dime, qué necesitas saber. Te diré todo lo que sepa. Todo eso le dijo mientras sonreía y le daba un sorbo a la copa.
- Cuánto… y se detuvo.

Acercó su mano al hombro de Diego, mientras él la seguía con la mirada.

- Sólo era un pelo. No me gustan los pelos en las chaquetas, dijo mientras sacudía la mano en el aire en un gesto de limpieza.
- ¿Cuánto tiempo le queda a Lucía de vida? Que era lo mismo que preguntar cuánto tiempo tenía ella para resolver la cuestión.
- Cuarenta y ocho horas, contestó él.
- De acuerdo.

Mientras se levantaba, Diego la miró largamente desde su asiento. No podía creer que no hubiera sacado el asunto de la facultad y tampoco podía creer que el encuentro hubiera sido tan breve.

Cuarenta y ocho horas no eran muchas, pero sí suficientes, se dijo Lola, mientras comprobaba que el silenciador seguía estando en la guantera. Tenían que ser suficientes. Cuarenta y ocho horas, dos días, dos días desde la copa de cava, y dos días que Diego no alcanzaría a ver porque su vida valía menos que la de Lucía, y el veneno en la copa actuaría antes de cuarenta y ocho horas.


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Y se lo paso a Ms Baggesen